Jueves de Pasión Azul

C.D. Marchamalo 1: Yelco; Sergio(Yélamos), Prince, Kuppen, Gómez; Arribas(Bulga), Alcántara(Roberto), Cubas(Martín), Aitor Rubio, Javi Bueno y Nepo(Víctor).
Calvo Sotelo Puertollano C.F. 3: Alberto; Giuliano, Sahuquillo, López, Arroyo, Crespo(Adri Sáez), Silvio, Braun(Pablo Glez.), Giuliano, Lucas(Biel), Alvarito(Rulo), Arroyo e Isma(Hugo Díaz).
Incidencias:
Partido de la 29ª jornada de Liga, disputado en el Estadio La Solana de Marchamalo. Nutrida presencia de aficionados de Puertollano.
Goles:
1-0 (13’) Arribas; 1-1 (29’) Silvio; 1-2 (51’) Ismael; 1-3 (89’) Pablo Glez.
Tarjetas:
Emilio López (E) (doble amarilla)por el Marchamalo; Giuliano y López por el Calvo Sotelo.

Arbitraje:
Alejandro González de Ancos; ayudado en bandas por: Daniel Chavarrias Pérez e Ismael Pérez Flete.

El Calvo Sotelo sigue de líder tras remontar al Marchamalo. Los goles de Silvio, Isma y Pablo Glez. mantienen el sueño del ascenso directo en un ejercicio de fe y madurez.
Hay ciudades que llevan el carbón en el alma y el orgullo en las botas. Puertollano es una de ellas. Y este Jueves Santo, mientras las procesiones empezaban a asomar por las esquinas, el equipo de Javi Sánchez decidió que su propia estación de penitencia no iba a terminar en lamento, sino en resurrección. En Marchamalo, donde el viento sopla de cara o de espaldas pero nunca te deja indiferente, el Calvo Sotelo demostró que este año no viaja para ver las flores, sino para hacerse con el jardín entero.

No empezó bien el reto. A los trece minutos, Arribas soltó un zurdazo que fue un latigazo al pecho del líder. El balón tocó en la defensa azulona, besó el palo y se coló en la red de Alberto. Silencio en la grada visitante. Era ese momento en el que a los equipos pequeños les tiemblan las rodillas, pero este Puertollano tiene los huesos de hierro. El golpe, lejos de noquearlos, les activó el instinto.
La reacción tuvo nombre de templanza: Silvio. Sin Malano en el campo, el balón del penalti quemaba, pero centrocampista, también especialista, lo trató como si fuera de seda. Engañó a Yelco, puso las tablas y le dijo a sus compañeros que el liderato no se entrega por un susto temprano.

Tras el descanso, el partido se volvió de esos que le gustan a los que saben sufrir. Isma, que andaba buscando su destino desde que se puso la camiseta azulona, encontró por fin el premio. Un saque de banda de Sahuquillo, esos balones que en Tercera son misiles tierra-aire, terminó en sus botas tras un baile de rechaces. Isma no perdonó. 1-2. La locura en la Parroquia azulona se desató.
El técnico local, Emilio López, se fue a la caseta antes de tiempo por protestar, mientras el Marchamalo apretaba los dientes y buscaba el empate con el corazón en la mano.

Pero el Calvo Sotelo de Javi Sánchez supo aguantar las embestidas, además fue valiente, presionando arriba colocando dos puntas que dificultaba la salida de balón de los locales. Aún así el Marchamalo no se rendía y lo intentaba, el remate rozando el palo de Alcántara y la rosca envenenada de Bulga pretendía cambiar el marcador. Pero cuando el partido agonizaba, en ese minuto 89’, donde los pulmones gritan basta, apareció Isma otra vez para inventarse una jugada por la izquierda y servirle el banquete a Pablo González. El 1-3 fue el carpetazo, el sello y la sentencia.

El líder se va de vacaciones de Pascua con los deberes hechos y el pecho fuera. Diez días de paz antes de volver a la guerra el 12 de abril, nuevamente contra La Alcarria.
El Toledo acecha a un punto, como una sombra que no cansa, pero este Jueves Santo la pasión fue de un solo color. El azul de un equipo que, por fin, parece haber decidido que su sitio está más arriba de donde hoy pisa.
